lunes, agosto 10, 2009

VIVIR DESDE EL CORAZON

PRIMERA PARTE...



Si queremos amar, dediquemos tiempo a escuchar nuestro corazón.

El amor comienza cuando reconocemos que lo que más profundamente nos llena. No es lo que poseemos ni lo que hacemos, sino el estado de nuestro corazón.
Un niño que medita
Muchos de nosotros empezamos a perder nuestra inocencia y el contacto con nuestro corazón hace muchos años, en la infancia, cuando los enterramos para poder sobrevivir a la escuela, la familia, la religión y la cultura. De manera que una parte del arte de vivir desde el corazón es reivindicar esa capacidad infantil de escucharlo nuevamente.

La mayor parte de nosotros debemos encontrar nuestro propio camino para reivindicar nuestras lágrimas y nuestras penas enterradas y, habiéndolo hecho, redescubrir una nueva fuente de regocijo y alegría.
Todo parece ser difícil, aquí hay mucho de buena voluntad, mas no imposible…
es tiempo de re-encuentro.
Las grandes tradiciones de la meditación y la oración, de la vida contemplativa, ofrecen caminos que nos ayudan a escuchar con profundidad, a restaurar ese contacto perdido.
Una de las cualidades que todas ellas alientan para que no perdamos el contacto con nuestro corazón es la quietud.














Debemos salirnos del tiempo para "hacer" cosas y cambiarlo por un tiempo para "ser". Necesitamos un domingo, un día sagrado, un tiempo para detenernos y reconectamos con el espíritu que está en todas las cosas.

Porque incluso hacer demasiadas buenas obras se nos puede convertir en un problema. Como dijo Thomas Merton: "Dejarnos llevar por una multitud de asuntos contradictorios, aceptar demasiadas exigencias, comprometerse con demasiados buenos proyectos, querer ayudar en todo y a todos es otra manera de sucumbir a la violencia de nuestro tiempo".

De manera que lo que buscamos al vivir desde el corazón es un ritmo vital que incluya tiempo para renovamos en la naturaleza: tiempo para caminar sin otro propósito distinto de caminar; tiempo para estarnos quietos; tiempo para escuchar los sonidos de la vida que nos rodean; tiempo para escuchar a nuestro cuerpo; tiempo para escuchar a nuestro corazón.

Gracias Naymará por compartirme esto....






viernes, julio 31, 2009

LA HUMILDAD...





Qué es la humildad, un instrumento?

Efectivamente, cuando la ansiada humildad te impide entregar tu amor, porque tu saber es amor, no es humildad. La humildad no pone barreras ni causa sufrimiento, la humildad es aceptar el saber, es aceptar el poder, es aceptar el trabajo, es ponerse al servicio del otro.

Dios es un ejemplo de humildad porque es todo entrega. Cuando hay entrega de amor, hay humildad.

La clave está en hacer las cosas desde el amor, entregarse desde el amor, no desde el afán de martirizarse ni en el afán de sacar provecho.

La intención hace la diferencia. Para recibir y para dar se necesita humildad.
La humildad surge del corazón no de la mente.

La humildad no se trabaja, se siente, ES, como toda la verdad, sólo ES.