
HISTORIA DE SABIDURA ZEN
Un grupo de alumnos invitó a un maestro de artes marciales a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de entrenamiento verdadero del Budo (arte marcial) y el Ninjutsu que, a su vez, les explicó en detalle. El objetivo era darse cuenta de que una vez entrenado el Budo y el Ninpo con el corazón, este estará presente en todas las cosas de su vida, será una conciencia Divina del Shin Shin gan.
“Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de entrenamiento , sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua.”
El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió. El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración,
“Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo. ¡Llenar un colador con agua! ¿Cómo? Eso es lo que ocurre, ¿no?. Al menos para mí. Entreno con entusiasmo en el dojo, leo algún libro espiritual, escucho con atención a mi maestro, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Dios, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo… no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa, y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador, por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.”
Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una
mujer que decidió ir a ver al maestro.
Él le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana.
Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.
'Muéstrame cómo llenas un colador con agua', le dijo el maestro.
Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con
el tazón. El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego
se filtraba a través de los agujeros.
'Con la práctica espiritual es lo mismo,' dijo el maestro, 'mientras
uno permanece de pie en la roca del Yo e intenta llenarla con
cucharadas de conciencia divina. No es ése el modo de llenar un
colador con agua, ni nuestra esencia con vida divina.'
Entonces, ¿cómo se hace?', preguntó la mujer.
El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El
colador flotó unos instantes y después se hundió.
Ahora está lleno de agua, y así permanecerá, dijo el maestro. Ese es el modo de llenar un colador con agua, y es el modo de realizar la práctica espiritual.
No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida divina en la
individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida divina!