“Si Dios me permitiera remediar las cosas, si apartara de mi este castigo, yo sería diferente. Cambiaría completamente, apreciaría lo importante de la vida y nunca más escatimaría un “te quiero” o un “te extraño”, disfrutaría los atardeceres, haría una cometa y la elevaría por el cielo azul, mientras siento el aire que roza mi rostro, leería todos aquellos libros que no he leído, caminaría descalzo sobre el pasto… reiría todo lo que callé y viviría la vida, no permitiría que me viviera otra vez, si tuviera una oportunidad!(Etapas del proceso del morir y experiencias médico-paciente)
Gabriela Fortis – Tanatóloga
Leo este texto de una amiga querida, y me sucede algo fuerte, potente.
Si estoy en esto del Arte de Vivir para Bien Morir es porque hechos de vida y muerte han estado cerca de mí y porque la mirada que tengo sobre ella es diferente, sanadora, y por eso es que deseo comunicarlo a quien le interese.
Mi compañero de ruta, mi marido, la vida le dio otra oportunidad! – y en eso está, agradecido y disfrutando esta oportunidad.
La pérdida de un hermano pequeño, y la muerte de mis padres dejaron huellas que como el mar sobre la arena borró, convirtiendo ese sentimiento de dolor y apego, en un sentimiento de agradecido recuerdo: yo soy la manifestación de SU AMOR por la vida y por ellos mismos. Hoy honro su memoria como de todos aquellos que me precedieron. Me enseñaron el aceptar y agradecer, como dice mi amigo Dedalus disfrutar de las cosas simples, el aroma del pan en las mañanas, el cantar de los pájaros por mi ventana, apreciar y bendecir esos hilos de oro que el sol me regala cada mañana o como cuando viajo y disfruto de los atardeceres en la playa, ver reventar las olas mientras la espuma del mar me salpican la cara ; y si re-leo lo anterior, diría que estoy leyendo bastante, que camino descalza por el pasto y que aún me queda mucho por reír..Tengo la oportunidad, y tú??
La vida y la muerte, la noche y el día, inspirar, expirar, nacer, vivir y morir… es el curso natural de las cosas y yo, soy parte de ello.
