Según la Dra. Kûbler-Ross, lo que más angustia a los enfermos terminales son sus «asuntos pendientes», aquellas relaciones interpersonales no resueltas satisfactoriamente; la reconciliación con un pasado no aceptado que, ahora, a las puertas de su muerte, no les deja en paz.
La muerte ya no acepta más aplazamientos para afrontar los problemas realmente importantes que, quizás, hace años que esquivamos. Ante mi propia muerte, no puedo seguir engañándome y engañando a los demás. Sé perfectamente con qué personas y circunstancias tengo «asuntos pendientes». O las afronto ahora ante este momento crucial, o el expediente quedará abierto.
Qué importante es, pues, la figura de la persona que ayuda a «bienmorir» a otros, sea médico o tanatóloga o tan sólo amigo. Lo importante es que acompañe el caminar de estos últimos pasos con confianza para que lleguen a buen puerto.
Ante la muerte, debe haber también una medicina preventiva que me ayude no sólo a «bienmorir», sino también a «bienvivir», empezando a solucionar mis pequeños asuntos pendientes antes de que tenga que afrontarlos irrevocablemente ante la inminencia de mi muerte. En ese pequeño morir de cada día, cuando nuestro cuerpo fatigado clama por poder descansar, revisemos agendas de relaciones para ver cuál es esa cita realmente importante que no tiene que aguardar más: la de vivir en paz y alegría conmigo y con los demás cada uno de los días de mi existencia.
"Si practicas la atención a la respiración con asiduidad, cuando llegue el final de tu vida, morirás estando plenamente atento"
Mi propósito es servir de ayuda en esta experiencia a quien se presente en mi camino, como Hécate, de la mitologia griega, la sabia anciana de los que se van.. "acompañante de los que no saben donde están y no van a ninguna parte".
jueves, julio 12, 2007
viernes, julio 06, 2007
SOBRE LA IMPERMANENCIA....
La muerte no existe. En Occidente no se enseña a morir y tenemos la falsa idea de que no vamos a morir nunca. Es muy necesario meditar, en estos casos, más en la muerte.
La muerte está en todas partes, cada día muere una parte de nosotros y otra es renovada, así nos vamos perfeccionando, y quien tristemente se ata al cuerpo y no quiere ver la realidad, haciendo permanente la impermanencia, aplazando aquello que no desea pero que sabe que inevitablemente algún día llegará, tratando de convertir la existencia en algo eterno, es como aquel que trata de construir una casa por el tejado y pretender acabarla por la base y los cimientos, convencido de que así podrá terminarla. La muerte como parte de la realidad que vivimos no existe, sin embargo la tememos porque nos recuerda que el cuerpo es mortal y al sentirnos identificados con el cuerpo hace que no queramos desprendernos de él, pero por más empeño que pongamos en mantener con vida aquello que carece de vida, en mantener la confianza en aquello que no la posee y la esperanza donde no la hay, termina atrapado en las redes de una araña como los mosquitos porque la impermanencia está ahí, no podemos detenerla ni prolongarla porque todo ocurre en su momento y no hay más vueltas que dar.
La impermanencia es algo que nos permite aprender, es nuestro mejor maestro y si nosotros no escuchamos a nuestro maestro interior, si no sabemos ver en él la existencia de la impermanencia, no le estaremos escuchando, y él, entonces, quizá al final de nuestra vida, nos lo recordará una vez más y nos abrirá los ojos para que le podamos ver y los oídos para que le aprendamos a escuchar porque sólo así, nuestro maestro interior nos enseñará sabiamente a descubrir la felicidad y a saber quienes somos.
Todo es impermanente, sólo lo que carece de existencia es eterno. El vacío es eterno y del vacío surge el todo que como es consecuencia directa del vacío, también es eterno pues el vacío, la nada, está inevitablemente llena del todo pues la nada es el todo.
¿Qué tienes cuando no tienes nada? Todo, pues ya no necesitas más de nada y por eso lo tienes todo.
"Si practicas la atención a la respiración con asiduidad, cuando llegue el final de tu vida, morirás estando plenamente atento"
La muerte está en todas partes, cada día muere una parte de nosotros y otra es renovada, así nos vamos perfeccionando, y quien tristemente se ata al cuerpo y no quiere ver la realidad, haciendo permanente la impermanencia, aplazando aquello que no desea pero que sabe que inevitablemente algún día llegará, tratando de convertir la existencia en algo eterno, es como aquel que trata de construir una casa por el tejado y pretender acabarla por la base y los cimientos, convencido de que así podrá terminarla. La muerte como parte de la realidad que vivimos no existe, sin embargo la tememos porque nos recuerda que el cuerpo es mortal y al sentirnos identificados con el cuerpo hace que no queramos desprendernos de él, pero por más empeño que pongamos en mantener con vida aquello que carece de vida, en mantener la confianza en aquello que no la posee y la esperanza donde no la hay, termina atrapado en las redes de una araña como los mosquitos porque la impermanencia está ahí, no podemos detenerla ni prolongarla porque todo ocurre en su momento y no hay más vueltas que dar.
La impermanencia es algo que nos permite aprender, es nuestro mejor maestro y si nosotros no escuchamos a nuestro maestro interior, si no sabemos ver en él la existencia de la impermanencia, no le estaremos escuchando, y él, entonces, quizá al final de nuestra vida, nos lo recordará una vez más y nos abrirá los ojos para que le podamos ver y los oídos para que le aprendamos a escuchar porque sólo así, nuestro maestro interior nos enseñará sabiamente a descubrir la felicidad y a saber quienes somos.
Todo es impermanente, sólo lo que carece de existencia es eterno. El vacío es eterno y del vacío surge el todo que como es consecuencia directa del vacío, también es eterno pues el vacío, la nada, está inevitablemente llena del todo pues la nada es el todo.
¿Qué tienes cuando no tienes nada? Todo, pues ya no necesitas más de nada y por eso lo tienes todo.
"Si practicas la atención a la respiración con asiduidad, cuando llegue el final de tu vida, morirás estando plenamente atento"
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